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Luchar, Soñar, Vivir. Parte III: Amar la Vida

Parte II: Un joven soldado

 

“He tenido en mi vida muchos días tristes, y cuando la desesperación se apoderaba de mi pensaba en un ser querido, y enseguida encontraba la sonrisa.”
Giovanni, 1947

El segundo semestre de 1943 fue clave para Italia: en poco tiempo se sucedieron hechos que cambiarían totalmente el rol del país en la guerra.

corcega

En esos meses Giovanni se encontraba aún en la isla de Córcega. Junto a los demás soldados, percibía que importantes cambios podrían suceder; la dirección del país estaba variando y la rendición de Italia estaba cerca.
Los motivos de este nuevo escenario estaban muy claros: las tropas angloamericanas habían desembarcado en territorio italiano y comenzaban su avance; Mussolini fue arrestado, y el país había sufrido grandes pérdidas en las batallas junto a los alemanes.
Por todo esto, un 8 de septiembre de 1943 Italia finalmente anunció su rendición a los países aliados. Casi en todas partes, entre las tropas italianas reinó la confusión. En Córcega, los soldados se opusieron tenazmente a los intentos de ser desarmados por las fuerzas alemanas, sus antiguos aliados y ahora nuevos enemigos. Fueron considerados traidores, y de ser capturados sólo les esperaba la muerte o los campos de concentración en el mejor de los casos.

Giovanni y sus compañeros se unieron entonces a los soldados franceses y estadounidenses, con el nuevo objetivo de expulsar a los alemanes de la isla. En consecuencia, durante aquellos días se desarrollaron duros combates en todo el territorio.
La guerra parecía nunca terminar, y el armisticio no trajo la paz para Italia como muchos esperaban. Ahora los alemanes comenzaban una terrible resistencia y el país fue el escenario de crueles batallas entre los ejércitos enemigos.

Y una tarde, Giovanni tuvo la segunda y terrible prueba que le impuso la guerra: estaba solo, reconociendo el territorio, cuando detectó un soldado alemán de avanzada, armado con un fusil, que se acercaba lenta y sigilosamente. Fue el minuto más largo de su vida: inmóvil, agazapado en la vegetación, sabía que el más mínimo error podría costarle la vida. Mil imágenes pasaron por su mente en sólo algunos segundos…

El recuerdo de un día perdido en las sombras del pasado, que flota siempre en la superficie de mis pensamientos. Hace 4 años (1943) en una tarde llena de sol y de llanto, se me paró de frente un soldado alemán, tenía un fusil entre sus manos… Era la lucha por la vida; pensé entonces en todo mi pasado, en todo lo que el camino de la vida aún podía ofrecerme; todo esto en un segundo, porque el revólver que tenia entre mis manos ya había disparado primero… Yo no maté a ese hermano, lo herí y salvé mi vida… Yo que no he hecho mal a una mosca en mi vida, no puedo ahora mirarme las manos sin temblar, me parece verlas manchadas de sangre, no se cómo decirlo pero desde entonces la música tiene un sonido diverso, los sueños son teñidos de rojo…” Giovanni, 1947

Giovanni hirió al soldado alemán, no tuvo la intención de matarlo, únicamente quiso salvarse. Luego lo cargó por kilómetros hasta el hospital más cercano, para asegurarse que fuese atendido correctamente.
Posteriormente y en agradecimiento por su actitud, este desconocido soldado alemán le regaló una foto suya que acompañó a Giovanni durante muchos años más.

¿Por qué destruirse hermanos contra hermanos?
¿Por qué pelear una guerra que no es nuestra y que nunca quisimos?

Continuará…

Sobre Elisa Maggi

Viajera por pasión, blogger por vocación. Haciendo camino al andar...

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