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Il Palio di Siena: mitos y leyendas de una carrera contra el tiempo – Parte I

Existen numerosas historias alrededor de esta peculiar festividad toscana. Muchas de ellas han sido parte real de su historia; otras son parte del imaginario colectivo senés.

Pero justamente, en la inexactitud de todos aquellas leyendas que rodean a la famosa carrera de Piazza del Campo, en la incertidumbre que se genera al no poder revelar con firmeza la veracidad de todo lo dicho, existe una especie de amor por lo secreto, lo místico, lo sub real; se trata de ese “sabor” que se siente al formar parte de un gran plan, una inmensa conspiración en la cual todos ayudamos a sostener mitos y leyenda, con mucho gusto.

Alguna vez, todo hemos escuchado hablar del “Palio” de alguna manera u otra. La mayoría, para referirse tal vez, no solo a una milenaria festividad italiana, sino también a un automóvil de una importante firme mundialmente reconocida. ¿Existe real conexión, entre dos cosas tan distintas entre si? La respuesta es afirmativa.

Palio es el nombre de un auto, de bajo costo (relativamente hablando), creado en 1996 por la firma italiana Fiat. Hasta el día de hoy se sigue fabricando, con evidentes modificaciones. Pero lo más llamativo de este modelo, es que a la par de su salida al mercado por primera vez (ya mas de 10 años atrás), fue acompañado por otro automóvil de la misma marca, denominado Siena.

Pues bien, es hora de unir las piezas. Los automóviles de Fiat que ya mencionamos, justamente adoptan dichos nombres, por el hecho de ser elaborados por una firma italiana, y además, existe a su vez, conexión entre dichos denominaciones: el Palio es una fiesta y competición tradicional de “contradas”: los equipos que representan a los barrios de la ciudad de Siena, que año tras año, se disputan en una carrera un tanto particular.

A su vez, se utiliza la expresión Palio, para referirse al estandarte que toma el lugar del premio en juego. Ganar el Palio, no solo significa ganar la carrera; a su vez, seria obtener el trofeo con homónimo nombre.

¿Porque nos referimos al Palio como una “carrera un tanto particular”? Justamente, lejos de esas carreras hípicas que acostumbramos ver en televisión, esta tiene su origen en la Edad Media, y conserva prácticamente todas sus formas desde dicha época.

Muchos entienden que el Palio de Siena se fue gestando durante los tiempos libres que tenían las tropas senesas del medioevo, cuando no se encontraban en disputa (por ello, hasta el día de hoy, el Palio tiene cierto carácter militar: desde las prendas que se usan durante el mismo, hasta las músicas que se entonan para su apertura).

A la larga, fue tomando forma de entretenimiento, no solo para los mismos competidores, sino para aquellos interesados en funcionar como espectadores.

Si bien pudimos conectar correctamente una carrera medieval con dos modelos de autos de una cadena automotriz mundial como la Fiat, también lo podríamos hacer sin problemas con un súper agente tan afamado como el personaje creado por el novelista inglés Ian Fleming en 1952: se trata del mismísimo James Bond.

En la última película que se rodó en base a esta figura de ficción (Quantum of Solace, del año 2008), el lugar elegido para el desarrollo de gran parte de la misma, fue Siena, y más específicamente su Palio.

Podemos encontrar imágenes realmente espectaculares de dicho evento, mientras nos divertimos viendo a Bond escapar de sus enemigos, entre los espectadores de la carrera.

Más allá de la escasa posibilidad de que un auto (sobre todo uno como el de James Bond) pueda recorrer las catacumbas que se muestran en la película, a velocidades sumamente inciertas, por debajo de la Piazza del Campo, donde se desarrolla el Palio, podemos afirmar que dichos pasajes subterráneos realmente existen.

Y no solo eso, además pueden ser visitados (obviamente con muchísima anticipación por tratarse de números reducidos de visitantes, debido a los diferentes peligros que podrían derivar de un multitudinario paseo por un pasaje subterráneo construido con  material que data de cientos de años de historia), a pesar de que los seneses, que trabajan muy bien con los turistas, no son grandes fanáticos de ver como sus espacios mas tradicionales y bien guardados, son afectados por miles de flashes extranjeros.

Esto último, será el tema de clausura de nuestra primer parte de los mitos y leyendas del Palio: ¿Cómo son los seneses con respecto a los turistas?

Son numerosas las historias que rodean al pueblo contemporáneo senés en relación con su trato al turista. Pero, no todas son sumamente ciertas, ni muchas sumamente equivocas.

Cuando uno se encuentra frente a un senés, esta delante de una raza pura italiana, llena de pasión, cargada de emociones, una persona que puede reír, bailar y festejar hasta altas horas de la madrugada (los festejos por las victorias de una contrada suelen durar días y hasta meses consecutivos), como puede ser tan vulnerable a la derrota, y ceder hasta los llantos y las iras mas violentas, que nacen de la imposibilidad de la victoria.

El senés es el dueño de casa durante el Palio, y exige equivalente respeto. El turista actual, por momentos suele estar muy mal acostumbrado y realmente sus actitudes lo pueden llevar por el mal camino, tanto en Siena, como en otras partes de Italia, y Europa.

Solemos presenciar muchos abusos del turista en tierras extranjeras durante su estadía; donde se pide no sacar foto, veremos como se las ingeniaran para obtener cualquier tipo de imagen digital, mas allá de la advertencia; cuando se le señala que no pueden por ciertos motivos superar una valla de seguridad, mas aún trataran de llegar a desobedecer la orden, con tal de disfrutar del gusto de lo prohibido.

Pero el senés actúa por mano propia, y en los casos donde el turista quiere “jugar de local”, el pueblo de Siena le hará entender el lugar que le corresponde.
Por ello, se suele hablar de numerosas peleas entre fanáticos seneses del Palio y turistas presentes en la festividad (yo presencie una, sin ir mas lejos), de las cuales obviamente no nos sentimos muy a gusto, pero debemos entender también que las malas acciones, derivan por lo general en peores resultados.

Por eso, si tienen pensado visitar Siena, les recomiendo, no olvidarse de ser respetuosos con las tradiciones y los limites propios de una persona ajena a las festividades de un país. Por que, al fin y al cabo, de eso se trata ser turista: poder adentrarse en las verdaderas “catacumbas” de la cultura extranjera (como lo hizo James Bond), y salir airosos, sin el más mínimo rasguño.

Marco Rossi

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